Llegaron los gorrones

En una fiesta de barriada o muy popoff
no faltan los gorrones;
se da uno cuenta que nadie los invitó
por múltiples razones.

Se cuelan cuatro, cinco, seis, o siete, o diez,
o todo un regimiento,
y se dedican las botellas a vaciar
en menos que lo cuento.

Pero eso sí, llegaron los gorrones;
hay que esconder botellas y platones.

Y si se pone asté en su casa a averiguar
por qué hay tanto invitado,
verá que tres los trajo aquél,
que aquellos seis son de Miguel
y cien de un diputado.

-Yo soy amigo de la hermana de un señor
que no vino a la fiesta.
-Pos yo soy cuate del sobrino de Nabor...
que toca con la orquesta.

-A mi me dijo el de la tienda: "¡Ay, vaya usted,
que va a estar rete suave!".
-Yo soy hermano de la criada que está aquí...
y hasta me dio la llave.

Pero eso sí, llegaron los gorrones;
hay que esconder botellas y platones.

Cuando en su casa nadie lo conoce a usted
la cosa es ya funesta;
si quiere una copa beber a sus gorrones diga asté:
-Invítenme a otra fiesta, ¿no?

Ahora sí, llegamos los gorrones;
aquí voy vaciando botellones.

-Yo soy amigo de la hermana de un señor
que no vino a la fiesta;
también soy cuate del sobrino de Nabor...
-¿Nabor? ¿Cuál Nabor?
-Nabor el de la orquesta.