El gato viudo

Cuando la luna se pone re grandota
como una pelotota
y alumbra el callejón,
se oye el maullido de un triste gato viudo
y su lomo peludo
se eriza con horror.

Pero no falta quien mande un zapatazo
que salga hecho balazo
a quitarle lo chillón,
y en el alero del místico tejado
y el gato se ha quejado
cantando esta canción.

Para curar mi mal de amores
dijeron los doitores
que no había salvación;
'ora me dicen gato viudo
porque una gata pudo
quitarme lo chiquión.

Antes sacaba del mandado,
me daba pa' mi helado,
mi cine y mi furbol;
'ora con lo que me ha pasado
me tiene más enfriado
que un hielo de jaibol.

Con esta triste y maullida serenata
la noche es una lata,
no duerme el más gallón;
salió una vieja con cuetes, crema y bata
y le pidió a la gata
tuviera compasión.

Pero la indina se hace la remolona,
pos dice la patrona
que ya no dé jalón,
y el pobre gato está pagando el pato,
allá va otra zapato
y allá va otra canción.