Alma de cristal

Tuve una duda
nunca sentida
vino a mi vida
cruel amargura
y rogué
que fueras mía.

Todos mis sueños,
mis ilusiones,
tantos recuerdos,
mis ambiciones
morirían
con mi desdicha.

Desde lo lejos
vino una amenaza
y lloré,
pero en mi alma
venció mi esperanza
y se fue, se fue se fue,
todo el mal.

Vivan tus labios
que mencionaron
ya sin temores
nuestros amores

Eres mía,
alma de cristal.